Tipos de Huesos

Los huesos son un conjunto de piezas de tejido duro y resistente que conforman el esqueleto, que es el sostén del cuerpo y de los demás tejidos corporales, así como protegen a varios órganos internos, y algunos se encargan de la producción de células sanguíneas como por ejemplo los glóbulos rojos de nuestra sangre.

Se trata de estructuras conformadas principalmente por calcio y otros elementos que le dan una contextura dura y resistente, con diversos grados de flexibilidad.

Si bien, están compuestos (en su parte dura), principalmente por tejido óseo, en su interior se encuentran otros tejidos de contextura blanda que los componen, como venas y arterias, nervios, tejido adiposo (como la grasa de la médula ósea), y el tejido hematopoyético que se encarga de la creación de las células sanguíneas. Es el sostén del organismo entero y permiten la movilidad del cuerpo en coordinación con los músculos, nervios y demás sistemas corporales, creando es sistema musculo-esquelético, que nos permite la movilidad. Está conformado por varios pares de huesos y huesos únicos, que se acoplan unos con otros mediante diversas articulaciones o en su caso por medio de suturas como en los huesos del cráneo.

Los huesos son las estructuras corporales que suelen perdurar más tiempo luego de la muerte, pues pueden durar varios años e incluso miles o millones de años (por medio de procesos de fosilización como la petrificación).

En cuanto a los huesos de animales, han sido utilizados por el ser humano durante milenios, para la elaboración de diversas herramientas y objetos varios, como ornamentos, estatuillas e incluso joyería y productos suntuarios. Esto por medio de la talla y otros métodos, que dependen tanto del tamaño del hueso del animal, como del hueso en específico que se utilice.

Funciones de los huesos dentro del organismo:

  • Funciones de almacenamiento de minerales y de energía para el organismo. El tejido óseo contribuye suministrando al organismo de varias sustancias minerales y de energía, por medio de su almacenamiento, principalmente de minerales como el calcio y el fósforo, así como el almacenamiento de ácidos grasos (la médula ósea), que son necesarios para la homeostasis energética del organismo.
  • Varios huesos contribuyen con el resto del organismo en varias funciones metabólicas, es el caso por ejemplo del control del metabolismo de los minerales como el fosfato, contribuyendo a la reabsorción del fosfato por parte de los riñones, por medio de la liberación del denominado “factor de crecimiento de fibroblastos.
  • Liberan una hormona (la hormona osteocalcina), que ayuda a la regulación de la glucosa en el torrente sanguíneo y a la deposición de las grasas.
  • En la médula ósea se elaboran las células sanguíneas del tipo de los eritrocitos o hematíes (glóbulos rojos de la sangre), y los leucocitos o glóbulos blancos, que se encargan de la defensa del organismo ante el ataque de agentes patógenos.

Tipos de huesos en el ser humano:

Huesos craneales.- Se trata de aquellos que conforman la caja craneal, el etmoides, el esfenoides, el hueso frontal, el hueso occipital, los dos nasales, los dos parietales, los dos temporales, y los huesos que conforman la mandíbula (maxilar superior y maxilar inferior), entre otros que alojan y protegen el cerebro, así como parte del ojo (gracias a la concavidad que forman las órbitas del hueso frontal, el etmoides el tabique nasal y el zigomático.

Radiografía de los huesos superiores

Los huesos craneales protegen órganos tan importantes como el cerebro, el cerebelo, los oídos y albergan los ojos dentro de una concavidad denominada orbita, que los protege. En la imagen radiografía donde se pueden observar los huesos del cráneo y parte de la columna vertebral (las vértebras cervicales), que contiene y une el cráneo con el tronco.

Huesos largos.- Se trata de aquellos que poseen una longitud notable respecto a los demás huesos del cuerpo, es el caso de los huesos radial, cúbito (del antebrazo), el humero (que forma el antebrazo y lo une al tronco en la articulación del hombro), la tibia y el peroné (en las pantorrillas), y por último el más largo del cuerpo humano que es el fémur, que conforma el muslo.

Huesos medios.- Se trata de huesos que poseen una longitud media entre los huesos largos y los más pequeños, entran en esta categoría algunos como el íleon de la cadera, las costillas que forman el tórax, y huesos como la escápula y la clavícula.

Huesos cortos.- Se trata del mayor número de los huesos que componen el esqueleto humano, es el caso de los huesos que con forman el carpo, el metacarpo, y las falanges de las manos, el tarso, el metatarso y falanges que conforman el pie, las vértebras, y los huesos del cráneo, así como huesos tan diminutos como los que conforman el oído (estribo, yunque y el martillo).

Huesos planos.- Se trata de aquellos que presentan superficies planas, que suelen formar cavidades en las que se alojan y protegen órganos, es el caso por ejemplo del hueso íleon de la cadera, que aloja y protege parte de los intestinos, así como la vejiga y los órganos reproductores femeninos.

Huesos irregulares.- Se caracterizan por poseer formas irregulares, es el caso por ejemplo de los huesos de la muñeca (huesos carpianos), o del pie (metatarso), que poseen crestas y otras superficies irregulares. Un ejemplo de estos es el astrágalo (talón), que presenta esta forma irregular.

Huesos huecos o con cierta porosidad.- Se trata de aquellos que poseen una hosquedad en su interior donde se aloja la médula, así como también una porosidad que permite el paso de tejidos como nervios, venas y arterias, es el caso por ejemplo del hueso húmero, el fémur y la tibia, así como de huesos de menor tamaño, que poseen un área interior porosa (como por ejemplo las falanges de las manos).

Huesos de protección.- Son aquellos que se encargan de proteger a diversos órganos del cuerpo, es el caso de los huesos del cráneo que se unen a través de las suturas, envolviendo por completo al cerebro, cerebelo y a través de las órbitas oculares a órganos tan importantes como los ojos, así como los oídos por medio de la cavidad ósea en donde se aloja el órgano auditivo (conformado por los huesos más pequeños del ser humano, el yunque, el estribo y el martillo). También algunos huesos protegen órganos y partes del cuerpo que son muy sensibles, pero permitiéndoles una cierta movilidad, es el caso de los huesos de la columna vertebral (las vértebras), que protegen la médula espinal.

Huesos de transducción de sonido.- Se trata de los ya mencionados huesos yunque, estribo y martillo, que se encargan de transmitir las vibraciones sonoras y amplificarlas, para que puedan ser captadas por los diversos sistemas de la audición del oído interno (la cóclea). Son huesos altamente sensibles y frágiles.

Huesos de movimiento y locomoción.- Se trata de aquellos que permiten conjuntamente con la musculatura, tanto la locomoción como otros movimientos, es el caso por ejemplo de los huesos de las piernas, brazos y cadera (fémur, ilion, rótula, tibia, peroné, y los huesos del tarso, metatarso y las falanges, que conjuntamente con la musculatura y el sistema nervioso permiten la locomoción. Y de manera similar, sucede con los huesos de la columna vertebral (las vértebras), las costillas y los huesos que se articulan con las extremidades, para permitir la realización de movimientos diversos.

Usos de huesos de animales:

Se han utilizado para la creación de utensilios cotidianos en tiempos remotos, es el caso de peines y agujas (por ejemplo con huesos de peces), se han utilizado para la fabricación de herramientas y armas, ya sea solos o combinándolos con otros materiales como madera, piedra o metal, e incluso se han utilizado para adornar objetos, tallando figuras ornamentales en este material óseo, joyería de huesos, como brazaletes y collares.

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