Tipos de Neurosis

Se le denomina como neurosis a diversos trastornos mentales, que están acompañados de un alto grado de ansiedad, que no se derivan de una alteración orgánica, y es una enfermedad que se manifiesta por medio de trastornos repetitivos y otros síntomas, que suelen ser una vía de escape, de los miedos, ansiedades y el estrés acumulado, que presenta la persona afectada, manifestándose por medio de obsesiones compulsivas, que se derivan de factores de conflicto (personales, sentimentales, escolares, laborales, etc.). Se trata de desequilibrios psicológicos, que se manifiestan en personas cuyo desarrollo mental es “normal”, pero en donde este trastorno surge ante la ansiedad, estrés y otros factores de “presión” cotidianos.

Podría decirse que es una estrategia que utiliza lamente, para eludir de alguna forma ciertas situaciones comunes y estresantes, que le afectan cotidianamente, usándose como una válvula de escape, ante las ante dichas situaciones de la realidad cotidiana, sentimientos, emociones, angustias, miedos, deseos reprimidos, etc., siendo que la persona tiene un desfase de la realidad (parcial o total dependiendo de la gravedad del caso), y que son amenazantes a la salud mental del individuo. Se destaca que el individuo afectado, tiene conciencia del padecimiento, puesto que este padecimiento y sus “manías obsesivas”, suelen afectar a sus actividades cotidianas, así como estar presentes dentro de su pensamiento conciente.

Persona en ataque de neurosis

La neurosis es un estado psicológico patológico, que afecta la actitud mental de la persona influyendo en su desarrollo familiar, social, escolar y laboral.

La neurosis es uno de los trastornos mentales ligados a la organización de la personalidad del individuo, y que cuyos síntomas son el reflejo de conflictos emocionales inconscientes, que se expresan mediante la “defensa” que hace la mente, para soportar la angustia, la presión y el estrés. Desencadenando síntomas como aislamiento de los demás, creer que todo el mundo lo observa, trastornos del sueño, agresividad (esta puede ser en contra de otras personas, o ser ejercida en contra de sí mismo, por ejemplo realizándose cortes con navajas, en brazos y piernas, para “castigarse”, o dándose golpes en contra de objetos), así como estados apáticos, cansancio extremo (fatiga crónica), y diversos trastornos funcionales, como tartamudez, tics y ciertas manías (como tocar las orillas y bordes de las cosas, centrar la pisada en el centro de los escalones, recortar las orillas del pan, dar pequeños golpecitos a las cosas antes de realizar alguna actividad, etc.), actividades irracionales de las cuales el paciente tiene conciencia de que los realiza, pero siente que no puede evitarlos, por temor a que algo malo suceda si dichas manías, no son realizadas a manera de “ritual” cotidiano.

Persona en estado de neurosis

Existen diversos tipos y niveles de neurosis, siendo en las patologías graves en donde llegan a existir ataques neuróticos que pueden ser de diversa índole (violenta, obsesivo-compulsivo, etc.).

Principales tipos de neurosis:

Neurosis fóbica.- En esta la persona realiza conductas sistemáticas para evitar aquello que le provoca angustia y que desemboca en un miedo o fobia irracional, mediante actitudes o acciones con las que la persona se tranquiliza, logrando según su mente que con la realización de tal o cual acción, se evita el objeto del miedo, pudiendo ser por ejemplo acompañarse de algún objeto o persona, evitar pasar por zonas a las que patológicamente teme (como escaleras o frente a espejos, entre otros), etc. Se trata de reacciones que efectúa la persona a partir de algún trauma, el cual relaciona a un objeto, lugar, o situación en particular, el cual trata de evitar eludiéndolo o por medio de la compañía de algún objeto que le brinde tranquilidad.

Persona en pánico

Los ataque de pánico, pueden desencadenarse con frecuencia, en la llamada neurosis fóbica.

Neurosis obsesivo-compulsiva.- Se trata de aquella afección psicológica que se caracteriza por un marcado carácter compulsivo, en las acciones y pensamientos de la persona afectada, que son el producto de algún suceso pasado de la persona, que se convierte en un trauma psicológico arraigado en la mente (este trauma puede ser o no ser consiente para el individuo afectado), al cual la persona trata de “combatir” mediante acciones que pueden comenzar con pequeñeces aparentemente insignificantes, como acomodarse a cada rato el pelo, morderse las uñas, ideas que les vienen una y otra vez a la cabeza, repetir una o varias palabras de manera compulsiva, así como sonidos, tronar los dedos, castañear los dientes, llegando incluso a obsesiones más complejas y notables, como realizar acciones repetitivas e inverosímiles, como dar cierto número de golpes al piso, dar cierto número de vueltas sobre si mismo, antes de realizar alguna acción, lavarse las manos o bañarse en varias ocasiones hasta sentirse limpio, comer los alimentos en un determinado orden “invariable” (en donde el enfermo cree si se altera el orden se sucederán cosas adversas), acomodar concienzudamente las cosas a detalle en una forma determinada (por ejemplo un librero o los artículos del escritorio), etc. Acciones y comportamientos ilógicos, con los que la persona trata de calmar la ansiedad y que no puede evitar a pesar de ser consiente de ellos. También se manifiesta por medio de pensamientos obsesivos y repetitivos, que se manifiestan a manera de “ritos del pensamiento”.

Neurosis histérica.- Se trata de la neurosis cuyas afecciones mentales poseen un alto grado de disociación de la realidad, es decir, en la persona que se encuentra afectada de neurosis histérica, se encuentran cuadros de distanciamiento de la realidad muy marcados. Así también, suelen tener un alto grado de somatización, es decir, el problema psicológico desencadena cuadros psicosomáticos, ocasionando reacciones diversas en el organismo, principalmente alteraciones nerviosas y otras alteraciones como mareos, dolores de cabeza, dolor de espalda, apatía sexual, parálisis, debilidad muscular, dificultad respiratoria, cambios en la visión, impotencia, náuseas y algunas veces vómitos, diarrea, (cólicos en mujeres), palpitaciones, alucinaciones y otras reacciones en el organismo, así como posibles ataques del tipo “histérico” y convulsiones (en especial en la denominada neurosis histérica convulsiva).

La neurosis histérica, suele dividirse en dos, la neurosis histérica disociativa, en la que la disociación de la realidad es más marcada, y la neurosis histérica convulsiva, en donde los trastornos psicosomáticos son más patentes, llegando incluso a provocar convulsiones frecuentes a la persona afectada, así como otros síntomas orgánicos como las alucinaciones, producidos por el estado mental neurótico.

Angustia.- Se trata de aquella neurosis en donde la persona cuenta con un alto grado de angustia, que le provoca problemas psicosomáticos tales como malestares estomacales, ahogos, afonías, mareos, temblores, taquicardias, dolores de cabeza, zumbidos de oído y demás síntomas físicos, por el estado de angustia permanente en el cual se encuentra, (a este tipo de angustia se le denomina como angustia flotante), cuyos niveles suelen ser elevados por cualquier suceso cotidiano, con los que la persona siente presión y desencadena dicha angustia, la cual puede llevarlo a estados de depresión mental, e incluso aislarse de la sociedad y familia, por el temor patológico que genera la angustia. Generalmente los cuadros de este tipo de neurosis, son desencadenados por sucesos como la muerte de un ser querido, problemas sociales, laborales, familiares, o económicos graves, así como por prácticas sexuales insatisfactorias, conflictos emocionales internos no resueltos y otras causas.

Persona angustiada

La angustia está presente frecuentemente en la neurosis, siendo un factor principal en la denominada neurosis de angustia. En ella el paciente frecuentemente es aquejado por la angustia, la cual puede redundar en estados psicosomáticos.

Neurosis depresiva.- Se trata de aquellas neurosis que cuentan con un alto grado de depresión y baja autoestima del afectado. Se desencadena tras una situación de angustia, por algún suceso, y se caracteriza por el estado de depresión de la persona, estado de depresión que se acompaña en muchas ocasiones, de una agresividad latente, que puede “explotar” en un estallido neurótico. La depresión que se presenta en esta neurosis, puede ser tan fuerte que afecta anímicamente la persona, así como puede incluso llevar a la muerte si no es atendida adecuadamente.

Mujer en estado de depresión sentada contra la pared

Uno de los tipos de neurosis es la neurosis depresiva, en ella la persona padece de estados depresivos muy agudos.

Neurosis hipocondriaca.- Se trata de la neurosis en la cual el paciente, desarrolla hipocondría, es decir, los sentimientos de culpa, la angustia, y otros factores estresantes, producen que la persona comience un proceso de aislamiento de los demás, así como la búsqueda inconsciente de protección y cuidado, a través de la hipocondría, siendo que su mente le hace creer que cualquier síntoma físico que observen en sí mismos (por mínimo que sea), puede ser causa o síntoma de alguna enfermedad (generalmente grave), provocando la búsqueda de “protección” por parte de los demás, a través de los cuidados médicos y familiares.

Neurosis de despersonalización.- Se trata de aquellas neurosis que infieren psicosomáticamente en la despersonalización tanto de la identidad, en donde los afectados de neurosis pueden desarrollar una o más personalidades, así como sentir extrañas a sí mismo partes del propio cuerpo, es decir, la afección psicológica, se acompaña del denominado desorden de integridad de la identidad corporal, en la cual el cerebro de la persona, no reconoce como propia alguna parte del cuerpo (por ejemplo una pierna, un brazo, o un ojo), haciendo que la persona tenga la sensación de que cierta parte de su cuerpo no le pertenece y la rechaza, mediante acciones haciéndose daño consiente o inocentemente, teniendo con frecuencia “accidentes“ que dañen la parte que no siente como suya y en casos extremos llegando a dañarla e incluso amputándose la parte del cuerpo que siente que no es suya (por ejemplo sacándose un ojo o cortándose una pierna.

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